“Lo bueno que tiene esto, es lo malo que se está poniendo”

…Dicen los cubanos socarronamente para referirse a situaciones en extremo azarosas que pueden, sin embargo, desencadenar cambios positivos y postergados. El refrán popular caribeño refleja nuestra coyuntura actual: presenciamos un escenario de extraordinaria y alarmante incertidumbre política sobre el futuro inmediato. En días recientes, por ejemplo, distintos columnistas del CIPADH nos hemos interrogado ¿Ruido de sables?[1] ¿Respetará el Establecimiento el resultado de las elecciones presidenciales?[2], hemos formulado otras preguntas y hemos planteado algunas hipótesis. Sin embargo, antes que respuestas, en efecto, lo que abundan son preguntas y expectativas.  

Aún en el mejor supuesto para los sectores democráticos, esto es, que no se atente contra la vida de Gustavo Petro, ni se haga un fraude monumental que dé el triunfo al candidato del continuismo, los poderes civiles y militares tradicionales respeten la voluntad popular y, en consecuencia, se vean forzados a reconocer el triunfo alternativo, ganar la presidencia será un punto de partida, antes que uno de llegada: la única certeza es que vendrán cuatro años en que el lastimado viejo poder muestre su rostro más implacable y déspota, como ya lo ha venido haciendo.  

Los últimos meses del gobierno Duque han sido especialmente grotescos. En tiempo récord han destruido o lesionado gravemente la incipiente y formal institucionalidad criolla: un congreso cerrado más de dos (2) años que -con la ficción de sesiones virtuales-  desapareció el control político real al ejecutivo y le aseguró quórums para aprobar los proyectos que a bien tuviera, así fueran abiertamente inconstitucionales e inconvenientes; unos órganos de control, investigación penal y organización electoral, totalmente cooptados por amigos de recreo del presidente, ex ministras del gobierno e ineptos politiqueros favorecidos en concursos simulados, diseñados para hacerlos perpetuar la impunidad de los poderosos y perseguir implacablemente cualquier asomo de oposición; el ataque y desacato al Poder Judicial; la política internacional fracasada hasta el ridículo por cuenta del nepotismo y la corrupción en consulados y embajadas; la promoción, ascenso y respaldo a los sectores más descompuestos y criminales de las Fuerzas Armadas y de Policía, que no hicieron absolutamente nada ante la toma paramilitar que paralizó 11 departamentos durante 4 días, en una demostración  fehaciente del fracaso de la política de seguridad, pero también quizás como premonición de lo que puede acontecer en lo inmediato.

En ese contexto, recomponer la independencia de los poderes públicos y el sistema de pesos y contrapesos resulta imperioso para un eventual gobierno alternativo que esté interesado en conducir al país hacia una democracia verdaderamente liberal. Con dicho propósito, podría resultar relevante considerar y/o retomar en su agenda las siguientes iniciativas: 1) Eliminación de la Procuraduría General de la Nación. Sus funciones pueden ser perfectamente asumidas -y de hecho ya lo son- por los jueces de la república y por los organismos de control interno de las entidades estatales. 2) Eliminación de la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara de Representantes, convertida en garante de la impunidad de los funcionarios con fuero a quienes ni investiga ni acusa. 3) Reforma electoral, que incluya la eliminación del CNE, la creación de una Jurisdicción Autónoma y la financiación exclusiva estatal de las campañas electorales, conforme a las recomendaciones realizadas por la Misión Electoral Especial en el proceso de paz. 4) Reforma a la elección de Contralor, Fiscal, Defensor, Registrador y Magistrados de Alta Corte, para que sea por concurso de méritos reglado por la ley.    

A pocos días de la primera vuelta presidencial, la clase política en el poder se empeña en destruir lo poco que queda antes de una posible y  forzosa retirada. Coletazos de la bestia consciente de su indisimulable derrota. Faltan pocas semanas para empezar a construir una institucionalidad que haga posible la democracia.


[1] Disponible en https://www.cipadh.com.co/columnas/ruido-de-sables/

[2] Disponible en https://www.cipadh.com.co/opinion/reconocera-el-establecimiento-el-resultado-de-las-elecciones-presidenciales/

*Las opiniones expresadas en esta columna son personales y no comprometen la postura editorial del CIPADH.

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